Bartolomé de las Casas (1484-1566) fue un fraile dominico, cronista, teólogo, jurista y obispo español, famoso por su vehemente defensa de los derechos de los pueblos indígenas americanos frente a los abusos de los conquistadores españoles. Tras llegar a América en 1502, participó inicialmente en las encomiendas, pero una profunda crisis de conciencia lo llevó a renunciar a ellas y a dedicar el resto de su vida a la causa indígena. Fue nombrado 'Protector de los Indios' y viajó incansablemente entre España y las Américas, abogando ante la Corona por leyes más justas. Su obra más conocida, 'Brevísima relación de la destrucción de las Indias' (1552), denunció de forma cruda las atrocidades cometidas, influyendo en la promulgación de las Leyes Nuevas de 1542 y generando un importante debate moral y teológico sobre la colonización. Su legado es fundamental para la historia de los derechos humanos.
«Todas estas universas e infinitas gentes a todo género crió Dios las más simples, sin maldades ni dobleces, obedientísimas, fidelísimas a sus señores naturales y a los cristianos a quien sirven; más humildes, más pacientes, más pacíficas y quietas, sin rencillas ni bullicios, no rijosos, no querulosos, sin rancores, sin odios, sin desear venganzas, que hay en el mundo.»
«La causa por la que los cristianos han destruido y devastado tal infinito número de almas ha sido solamente por tener oro y llenarse de riquezas en muy breves días y subir a estados muy altos y sin proporción de sus personas.»
«Porque el fin de la predicación de Cristo fue atraer los corazones de los hombres a Dios, no por fuerza o por miedo, sino por amor y por su gracia.»
Persuasivo, denunciatorio, apasionado, testimonial, moralista, historiográfico. Su estilo se caracteriza por una retórica contundente y un lenguaje vívido, a menudo cargado de indignación moral, buscando conmover y convencer a sus lectores y a la Corona sobre la urgencia de su causa.