Publio Ovidio Nasón, conocido simplemente como Ovidio, fue uno de los más grandes poetas romanos, nacido en Sulmona en el 43 a.C. Su obra se caracteriza por su ingenio, elegancia y maestría en el verso, especialmente en el dístico elegíaco. Es célebre por “Las Metamorfosis”, un poema épico que entrelaza más de 250 mitos grecorromanos sobre transformaciones, narrando la historia del mundo desde el caos primordial hasta la apoteosis de Julio César. Ovidio también exploró el amor y las relaciones humanas en obras como “Amores”, “El arte de amar” y “Remedios para el amor”, que combinan didactismo y humor con una perspectiva a menudo irreverente. Su vida tomó un giro dramático en el 8 d.C. cuando el emperador Augusto lo exilió a Tomis (actual Rumanía) por razones inciertas, que él mismo atribuyó a un “carmen et error”. Durante su exilio, su tono se volvió melancólico, produciendo “Tristes” y “Epístolas desde el Ponto”, donde lamenta su destino y ruega su regreso. Murió en el exilio alrededor del 17 o 18 d.C. A pesar de su desgracia personal, la influencia de Ovidio en la literatura occidental es inmensa, siendo una fuente inagotable de inspiración para poetas, artistas y dramaturgos a lo largo de los siglos, desde la Edad Media hasta el Renacimiento y más allá.
«El tiempo, devorador de todas las cosas.»
«Mientras seas feliz, contarás muchos amigos; si los tiempos son nublados, estarás solo.»
«Toda tierra es patria para el valiente.»
Elegante, ingenioso, retórico, lírico y didáctico, con un dominio excepcional del verso (especialmente el dístico elegíaco). Su estilo es a menudo juguetón e irónico al tratar el amor, pero se vuelve patético y melancólico en sus obras de exilio. Utiliza la mitología como un vasto repertorio para explorar la condición humana.