José de Espronceda (1808-1842) fue una figura cumbre del Romanticismo español. Nacido en Almendralejo, su vida fue una constante agitación política y personal. Desde joven, mostró un espíritu rebelde y liberal, lo que lo llevó a fundar sociedades secretas y sufrir la prisión y el exilio. Sus viajes por Europa, especialmente su estancia en Inglaterra y Francia, lo pusieron en contacto directo con las corrientes románticas del continente. A su regreso a España, se convirtió en la voz más representativa de este movimiento, plasmando en su poesía la melancolía, la rebeldía, la libertad y la desilusión. A pesar de su corta vida, su obra, que incluye poemas épicos como "El estudiante de Salamanca" y "El diablo mundo", lo consolidó como el poeta más influyente de su generación, anticipando muchos de los temas que explorarían autores posteriores.
«Que es mi barco mi tesoro, / que es mi Dios la libertad, / mi ley, la fuerza y el viento, / mi única patria, la mar.»
«Cuando la soledad me abraza, / y a mi alma atormenta un solo duelo, / sólo tu imagen mi memoria traza, / mi amor, mi dulce amor, mi único cielo.»
«Y sin piedad y sin ley, / como el rayo asolador, / sobre la faz de la tierra / va sembrando el dolor.»
Su estilo se caracteriza por una exuberancia lírica, un lenguaje elevado y grandilocuente, y un tono marcadamente melancólico y rebelde. Abundan las exclamaciones, interrogaciones retóricas y una rica imaginería, con un ritmo vibrante y musical. Espronceda maneja con maestría la versatilidad métrica y estrófica, reflejando la intensidad emocional y la pasión del Romanticismo, a menudo con un pesimismo existencial profundo.