Vincent van Gogh (1853-1890) fue un pintor postimpresionista neerlandés cuya obra, notable por su belleza áspera, honestidad emocional y colores audaces, tuvo una influencia de gran alcance en el arte del siglo XX. A pesar de su enorme legado, Van Gogh solo vendió una pintura durante su vida y su carrera artística duró apenas una década. Luchó con enfermedades mentales, lo que lo llevó a episodios de depresión severa y a su famoso incidente de automutilación. Sus miles de cartas a su hermano Theo son una fuente invaluable para entender su proceso creativo y su visión del mundo, revelando una profunda introspección y una pasión inquebrantable por el arte y la naturaleza. Su vida trágica y su obra maestra han cimentado su lugar como una de las figuras más emblemáticas de la historia del arte.
«Siempre he creído que la mejor manera de conocer a Dios es amar muchas cosas.»
«¿Qué sería la vida si no tuviéramos el coraje de intentar algo?»
«No hay azul sin amarillo y sin naranja.»
Su estilo epistolar se caracteriza por una profunda honestidad emocional, una gran intensidad lírica y una meticulosa descripción de sus pensamientos, sentimientos y observaciones. Mezclaba lo personal con lo filosófico, empleando un lenguaje vívido y a menudo poético para expresar sus esperanzas, desesperaciones y su inquebrantable dedicación al arte. Sus cartas son un testimonio crudo y conmovedor de su genio y su sufrimiento.