Luis de Góngora y Argote fue uno de los poetas más insignes del Siglo de Oro español, principal exponente de la corriente literaria conocida como culteranismo o gongorismo. Nacido en Córdoba en 1561, estudió cánones en la Universidad de Salamanca. A lo largo de su vida, desempeñó varios cargos eclesiásticos, aunque su verdadera vocación fue la poesía. Su obra se divide principalmente en poemas 'menores' (letrillas, romances, sonetos), caracterizados por su gracia y agudeza, y poemas 'mayores' (las 'Fábula de Polifemo y Galatea' y las 'Soledades'), que son la cumbre de su estilo culterano. Este estilo, marcado por la complejidad sintáctica, el uso abundante de cultismos, metáforas audaces y alusiones mitológicas, le valió tanto admiradores como detractores, entre ellos su célebre rival Francisco de Quevedo. Murió en 1627 en su ciudad natal.
«Menos solicitó veloz saeta, / de tronco que la "Ignorancia" ha labrado, / la dura tabla donde fue engastado / la hoja, que la "Fama" lo interpreta.»
«Goza cuello, cabello, labio y frente, / antes que lo que fue en tu edad dorada / oro, lilio, clavel, cristal luciente, / no sólo en plata o vïola truncada / se vuelva, mas tú y ello juntamente / en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.»
«En este monte de cipreses se eleva / la tumba, oh caminante, donde yace / el que la lira de oro y la trompeta / de plata tuvo, y el que al mundo dio / con su alto ingenio, el más puro metal / de la lengua castellana.»
El estilo de Góngora, conocido como culteranismo o gongorismo, se caracteriza por la dificultad y la ornamentación extrema. Emplea un vocabulario selecto con abundancia de cultismos y neologismos, una sintaxis alterada (hipérbaton) que complica la comprensión, el uso profuso de metáforas, alusiones mitológicas y alegorías. Su poesía busca la belleza formal a través de la sonoridad, el ritmo y la imaginación desbordante, privilegiando lo sensorial y lo estético sobre la claridad directa del mensaje.